Los Cinco niveles previos al sexo

Conocidos también como Los 5 niveles de Maithuna, se tratan de pasos a seguir para realizar una relación sexual basada en el tantra, para eso la velocidad y el vigor no cuentan, sino que la preparación y los juegos previos son lo más importante, pavimentando el suelo para una experiencia extra sensorial llena de placer y amor.

El primer de los niveles es llamado “Nivel Mental del Sexo Tántrico” y se basa principalmente en el deseo y la pasión. Se busca la recepción por parte de ambas partes, teniendo una conexión y química única, lo que asegura el disfrute y la confianza para entregarse completamente a la otra persona. Luego viene el “Nivel de la Mirada en el Sexo Tántrico”, el cual, como dice su nombre tiene su poder en la mirada. Mantener un contacto visual durante el juego previo o durante el coito aumenta exponencialmente el placer que sienten los participantes.

Una vez dominados esos dos factores, entramos al tercer nivel, el de la voz, conocido como “Nivel de la Palabra en el Sexo Tántrico” y funda sus cimientos en el modo de hablar, el tono, las palabras y cómo lo hacemos. El silencio es bueno pero no ayuda en este tipo de relaciones, ya que las palabras son un vehículo para la confianza y para poder expandir la excitación, soltando las fantasías y jugando con distintas frases que despiertan en el otro la lúdica sexual.

El cuarto nivel se le llama “Nivel de la Caricia en el Sexo Tántrico”, donde predomina el tacto entre las personas, usando la caricia como una forma de expresión máxima. No solo se intercambia calor corporal, sino que las energías fluyen de manera más orgánica, activando todos los sentidos del cuerpo. Con una pareja estable las caricias son la mejor manera de excitarse mutuamente, siempre y cuando  se conozcan sus puntos de reacción y sepan de qué manera acariciar.

Por último tenemos el “Nivel del Beso en el Sexo Tántrico”, donde el primer contacto en las zonas delicadas despierta la pasión en la pareja. Los labios al encontrarse generan más saliva, y ese contacto suave libera y suelta los cuerpos. Los besos pueden ir acompañados de pequeñas mordidas para estimular zonas especificas, y creando un recorrido alrededor del cuerpo de la persona genera un flujo energético que desemboca en su miembro genital, el cual al ser estimulado con besos, al ser la parte más sensible, crea el paso previo de la penetración.