Masaje erótico en los pies

Las plantas de los pies están conectadas con todas las partes del cuerpo. Recibir un masaje erótico en los pies, no solo nos permite relajara esta área, sino que nos aporta un bienestar general. El pie es una de las zonas erógenas del cerebro así que si el masaje se realiza en la zona adecuada, puede llevarnos a altos niveles de excitación. La parte de los pies que conecta con los órganos genitales se encuentra en la parte baja del talón. Justo debajo del puente, en la zona interior del pie. Si la zona y la presión son las adecuadas, un simple masaje se puede convertir en una experiencia sensual inolvidable. No solo en la filosofía tantra un masaje en los pies era considerado erótico: en Japón las Geishas tras terminar el masaje succionaban el pulgar de sus clientes, simulando una felación, y provocando en los asiduos orgasmos indescriptibles.

Igual que en el resto de los masajes tantra, la ambientación y la preparación previa son muy importantes. Luz baja, música tranquila y aromas en el ambiente. Preparamos una bañera de agua caliente aderezada con sales de baño y aceites esenciales que nos ayudaran a relajarnos. Introduce un pie de tu pareja. Puedes ayudarte con una jarra de agua para rociar su rodilla y la parte baja de la pierna y el tobillo. Sacamos el pie y lo secamos suavemente con una toalla tibia. Repetimos el procedimiento con el otro pie. Sentados uno delante del otro. Coloca el pie de tu pareja encima de tus muslos desnudos y aplicamos un aceite comestible para masajes.

Extiende el aceite firmamento como amasando el pie. Cambio el ritmo, masajea en círculos, presiona distintas zonas… Mira a tu pareja para adivinar qué zonas le gustan más y dónde es más sensible. Doble con ternura sus pies y con la lengua juega con los huecos de los dedos.

Al terminar el masaje por tu palma de la mano firme sobre el pie del otro unos segundos, para contrastar el movimiento y ayudar a la relajación. Acabamos nuestros masajes colocando nuestras manos en la parte interior del tobillo. Las deslizamos siempre por la parte interior de la pierna y descendemos. Repetimos el ejercicio varias veces.