Posturas de Kama Sutra V: de las piernas estiradas

La postura llamada en sánscrito Samapada-uttana-bandha sucede cuando la mujer se recuesta de espaldas y levanta ambas piernas colocándolas sobre los hombros de su pareja –una a cada lado-, éste la penetra y se gozan. El hombre estará sentado cerca de ella, asiendo las piernas de su amante y colocando las suyas propias abiertas, una a cada lado del cuerpo de ella.

Ésta es una postura que se debe adoptar cuando el grado de excitación ya está ligeramente avanzado, la mujer, relajada, se abrirá como una flor, y la penetración será suave y deliciosa. Para él ver el yoni –invitador- de su pareja, le proporcionará un estímulo extra que elevará su excitación, al igual que los gestos de placer el movimiento de sus pechos- provocado por cada dulce embestida- de los cuáles no perderá detalle desde la posición adoptada.

El hombre se encontrará infinitamente más cómodo si se apoya contra una pared o el cabecero de la cama, reservándose así las manos para aumentar el deseo y el ardor de su amante masajeando su clítoris, tocando su abdomen, piernas  y muslos, tocando sus pies, e incluso aprovechando el momento para lamerlos, dados los escasos centímetros que los separarán de su boca.

Si el hombre decide no apoyarse debe tener cierta seguridad en la fuerza de sus músculos pélvicos, su equilibrio y la flexibilidad de sus piernas, pero probablemente limite más la capacidad de realizar profundas penetraciones que si se apoyase y tuviese la oportunidad de situarse muy cercano a las caderas y yoni de su pareja.

Durante esta técnica las energías sexuales – kundalini- correrán con mayor fluidez por todo el cuerpo de la mujer gracias a tener sus piernas totalmente estiradas. Por otro lado, otro beneficio de esta postura es su idoneidad para fines fecundativos, que también aumentarán si se coloca una almohada debajo de la cadera de la mujer, gracias a la profundidad de penetración y a la fuerza de la gravedad haciendo su trabajo.