Posturas del Kama Sutra VII: La carretilla

La postura de la carretilla suele ser elegida una de las favoritas del Kama Sutra para aquellos que se dedican a practicar y probar diversas técnicas amatorias. Es una postura que satisface varios terrenos: El de la innovación, el de la fantasía, el equilibrio entre intrepidez ycomodidad, los deseos de dominación y -muy importante- el del  placer máximo para ambas partes.

Para llevar a cabo esta postura la mujer debe estar de pie sobre el suelo y apoyar sus antebrazos cerca del borde de la cama, su pareja se colocará detrás de ella y se dispondrá  a levantarla agarrándola por los muslos, separando las piernas de ella  y quedando él en el medio, llevando a cabo la penetración.

En esta posición es el hombre el que lleva el control del ritmo, acercando el cuerpo de ella hacia el suyo; la variedad de movimientos permitidos por esta pose es muy amplio, consiguiendo estimular muchos puntos de los genitales de ambos, y la penetración es muy profunda. Probad movimientos circulares, ascendentes o descendentes. La mujer puede probar a cerrar y abrir la piernas, consiguiendo así realizar más o menos presión con los músculos vaginales, llegando a comprimir fuertemente el pene de su pareja, proporcionándole gran placer, aumentando también sensaciones en el clítoris y labios menores. Para intensificar más el placer y percibir diferentes sensaciones también se puede variar el ángulo de la pelvis hacia arriba y hacia abajo, movimientos estos provocados por la mujer o ejecutados por él.

Esta es una postura muy recomendada para aquéllos fanáticos del sexo anal y a los que sus parejas no les atrae su práctica, ya que practicando la carretilla la sensación de constricción del pene en la vagina se acerca más a la que se siente al penetrar el ano.

Esta dominante postura a él lo enloquece porque le permite llevar todo el control, aunque también pondrá a prueba su fuerza para sostener a su pareja sin rendirse, aparte de mantener cierto ritmo. También fascinará a la mujer, porque permite lograr intensas sensaciones en el punto G y en la entrada de la vagina, aparte de que, al encontrarse de espaldas a su amante, le será fácil fantasear y hacer volar la imaginación.