Preparativos para masaje erotico con tecnicas tantra

Antes de comenzar una sesión de masaje erótico con nuestra pareja lo más recomendable es abrir ésta con alguna asana (postura) de activación. Estas posturas funcionan como un delicioso estimulante que abrirá nuestros sentidos, haciéndonos más conscientes de cada sensación, caricia, toque… a la par que activan nuestro flujo energético, el cual se conecta con el de la pareja, creando un circuito de energías. Por si esto fuera poco, estas posturas son una bella manera de ampliar la intimidad con el otro, de conocerse un poco más y de mantener un diálogo en la que no hará falta mediar ni media palabra.

Para el siguiente ejercicio de activación nos sentaremos uno frente al otro cruzando las piernas, la llamada postura del loto, y lo primero será crear el contacto visual. Después de haber encontrado la mirada de nuestra pareja, y mientras la mantenemos lo más fijamente que podamos, nos saludamos con una ligera inclinación de cabeza y colocamos las palmas de las manos contra las de la otra persona, éstas en vertical, elevadas por encima de la altura de los hombros. En este preciso instante el flujo energético se habrá creado, permitiendo que la energía se mueva entre ambos cuerpos, entrando por una mano y saliendo por otra y recorriendo el resto del cuerpo como si de un circuito se tratase. La utilización de esta postura no es casual, ya que el loto propicia también la conexión con el resto del universo. Al adoptar una postura n la que nuestros chakras se alinean verticalmente, nuestro cuerpo funciona como un conector entre la tierra y el cielo, permitiendo la circulación de las energías y creando un relajante, a la par que vigorizante, equilibrio entre nosotros y nuestro entorno, en su más amplio sentido.

El siguiente paso sería sincronizar la respiración entre ambos, que se intentará hacer más intensa y profunda a medida que vayan pasando los minutos. Los dos miembros de la pareja debéis separar las palmas de las manos y comenzar a tocar al otro suavemente con la punta de los dedos y formando también un circuito, sin movernos de nuestra postura, pasando por los hombros, bajando por los laterales de la espalda, hasta llegar a la cadera, subiendo otra vez, ambos al mismo tiempo, como un engranaje, una pieza moviendo la otra, y los dos creando una harmónica sucesión de movimientos a un mismo ritmo. Después de unos 4 ó 5 minutos de seguir este ejercicio estaremos ya lo suficientemente “enchufados” entre nosotros y lo que nos rodea como para dar comienzo a una deleitosa sesión de masaje.