Trucos para realizar masajes eróticos

Los masajes eróticos no solo son una manera de relajarnos y dejar atrás las tensiones del día a día, sino que también nos van a ayudar a conectar con nuestra pareja. Es una práctica relajante que nos lleva de manera inconsciente a la excitación.

Para ello necesitamos una ambiente cálido y relajada: luz tenue, música tranquila, una temperatura cálida en la habitación… Nos tumbamos con nuestro cuerpo desnudo encima de cojines o una superficie que nos resulte cómoda. Nos sumergimos en la música dejando atrás el ruido de la calle, las preocupaciones mundanas, el estés y los problemas del trabajo. Nos encontramos en nosotros mismos y notamos como todas las partes de nuestro cuerpo van perdiendo tensión y se relajan. Unas manos amorosas acarician nuestro cuerpo mientras este sigue inmerso en esta agradable lejanía de la realidad.

No hay limitaciones en un masaje erótico así que todas las partes de nuestro cuerpo pueden participar en el despertar de los sentidos: las manos, los pies, las piernas, el cuello, el pecho… En la complicidad y la confianza que nos sugiere el ambiente oriental de la habitación, los cuerpos de ambos se sienten libres, buscando solo el placer conjunto.

Dos cuerpos desnudos. Él, tumbado en harmonía. Ella empieza a explorar el cuerpo del otro por los pies, subiendo por los tobillos, enredándose en las piernas. Las caricias son lentas, presionando los músculos con un ritmo ascendente. Él nota el cuerpo arqueado de ella sobre el suyo, su peso. Ella roza con sus senos los músculos de la espalda a medida que lo masajes.

Con los pulgares presionamos con afecto sus cervicales. Bajamos a lo largo de la columna vertebral solo con las yemas de los dedos, como si de lluvia en un cristal se tratara. Subimos de nuevo vértebra por vértebra, presionando con nuestro cuerpo. Con ternura y dedicación nos dedicamos a otras partes del cuerpo: subiendo, bajando, amasándolas, presionando… El secreto de un masaje erótico radica a exteriorizar el deseo y la excitación a través de nuestras friegas. Utiliza todo tu cuerpo y disfruta la desnudez y la complicidad que se crea en un ambiente íntima de la pareja.